Las últimas semanas he reflexionado sobre la cantidad de cosas que he escrito y a la velocidad que lo he hecho, cuando tenía 16 y estaba escribiendo la misma historia recuerdo solo redundar en las mismas experiencias que en realidad no eran mías ni tampoco conocidas, únicamente copiaba de forma pasiva los tropos que conocía desde pequeña, siempre que escribía era como imaginar y fantasear acerca de cosas que claramente nunca iba a vivir y menos en esa etapa de mi adolescencia, sin embargo, ahora mismo me he dado cuenta que el vivir, experimentar, ver y dejar respirar las páginas me han generado toda una ola de creatividad. En estos momentos he escrito tanto que dejé quietas las paginas un rato y me puse a escribir algo diferente aquí, donde plasmo el proceso de mis ideas.
En ya tres meses si no estoy mal (un poco más) Llevo 160 páginas, escribo y escribo generando una idea detrás de otra, y aunque se podría pensar que es apresurado, en realidad son un montón de ideas acumuladas que van formándoce en letras y luego en palabras, ahora todos esos clichés que copiaba y pegaba son la base para empezar a desconstruir las ideas preestablecidas que tenía de la vida, y el tomarme el tiempo de observar todo también me ha ayudado a acabar con la romantización de la que ya he hablado antes, varios de mis personajes ya no son simples arquetipos sino una construcción completa de todo lo que ha rodeado mi vida estos ultimos años.
El profesor es el abuso del poder, la manipulación y la romantización interna de las relaciones toxicas, el chico azul es la maldad moderna, el poder del saber jugar con las personas, la violencia y las mentiras, Al es la historia de una víctima que ha normalizado el daño perdido y ha perdido toda su humanidad, Dan es la representación viva de la opresión religiosa y el cómo el dogma puede resultar siendo tu peor enemigo, y Jess, representa la lucha activa contra todo esto.
Antes eran el malo, el bueno, la popular, pero ahora me concentro en expandir más todas sus caracteristicas y las temáticas, mi idea de esto es que a la hora de leer no leas simplemente "el es malo", sino, el es malo, y es bueno, y es sensible pero es cruel. Una de las cosas que he aprendido al dejar que mi obra se tome un descanso de unos años es que escribir un personaje es más que escribir sus conflictos, ¿Qué le gusta?¿Qué ha hecho?¿Qué no ha hecho? Son cosas que antes nisiquiera se me pasaban por la mente, me gustaba leer pero a la vez los libros se concentraban más en el chisme y en tenerte enganchado que en analizar todo de forma más profunda, por eso me he puesto una tarea una vez que retomé la escritura ya a mis 21: Ama, odia, empatiza o entiende a tus personajes.
Para mi ya no es tan simple como poner lo malo que el profesor es, ¿Por qué es así? sus acciones, su pasado, sus dialogos, su postura, la forma en la que se mueve, todo me debe dar más sentimientos que un simple odio vacío, ¿Es asco, o desagrado, o impresión? Lo mismo con los protagonistas, estoy luchando por no cometer el error de hacer a una "mary sue", es decir, un personaje perfecto que no cometa errores, ya que otra cosa que experimenté en mis años sin tocar el teclado es que todas las personas estamos en un punto gris, nadie es perfecto, y nadie tiene porque hacer todo bien, los personajes perfectos solo son obligar al lector a que empaticen con ellos, pero ¿Cómo voy a empatizar con un personajes que hace todo bien?
En fin, seguiré plasmando todo lo que aprendo en el camino, mientras tanto dejo otra canción, otra de las canciones que me acompaña cada vez que toco el teclado:
Att. Isabella, un intento de escritora